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another sunny day

nos lanzamos del edificio más alto de la ciudad. caída libre en descenso pausado, sin arnés, sin paracaídas. somos papelitos flotando en medio de un huracán; uno a la par del otro. uno sobre del otro. uno seguido del otro. sus ojos van cerrados, la brisa sacudiendo sus pestañas -las más hermosas que he visto. mi cabello parece una bandera que se agita furiosa dejando una estela de color en el aire. algunas gotas de agua se precipitan desde el cielo; quieren alcanzarnos. abajo nos espera el colchón de flores de poró que dejamos listo para el regreso. volamos más rápido que las aves del parque y mientras el viento sostiene cada palabra que nos decimos antes de tocar el suelo, yo solo quiero llegar abajo primero para recibirlo en mis brazos.

* el amor es siempre amor, venga de donde venga – guy de maupassant. la foto es de lisa smit

solsticio

pequeñas disyuntivas diarias son las arrugas en la sábana y el cuadro que cuelga torcido en la sala.  invento cien intentos de orden, todos simétricos en mi cabeza.  resuelvo algunos cual crucigramas mientras persigo minutos inexactos. es que no duran lo mismo los minutos, no siempre. no en todas partes. tampoco es cierto eso de que anochece-amanece en ese orden. basta que él entre por la puerta para que el reloj se detenga. de repente el cuadro en la sala ya no está torcido y las arrugas en la sábana ya no son importantes.  nos tomamos de la mano y las horas explotan. salimos y amanece. vamos caminando tomados de la mano. regresamos y anochece. nos dormimos tomados de la mano. el equilibrio tiene buena puntería, es una canción que escuchamos los dos por dentro.

* el tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos – henry f. amiel. la foto es de kristine may

sea of love

soñé que vivíamos bajo el agua.  nos respirábamos uno al otro: una burbujita de aire salía de su boca, entraba a la mía y luego yo la devolvía a la suya.  flotábamos lentamente, como sobrevolando en teleférico una ciudad de peces, conchas y corales.  nos movíamos con cuidado, muy similar a cuando alguien sostiene una jeringa en el bolsillo o mueve un guiso caliente con una cuchara pequeña.  nunca llegué a extrañar al mundo terrestre; la gente apresurada en la fila del autobús, el vendedor de lotería que grita disonante, y ni siquiera al viento moviéndose en los árboles.  estoy despierta ahora, pero algunas cosas se sienten igual que en mi sueño bajo el agua. por ejemplo,  a veces nos ahogábamos por gusto, que es como cuando ahora nos besamos demasiado y sin embargo no sentimos deseos de parar.


* Les temps sont durs pour les rêveurs – eva en amélie.  la foto es de julia skopnik

dormo

uno deja de tener problemas con las direcciones cuando decide perderse por gusto. todas las brújulas cambiaron de dirección aquella vez que tuve una visión tan fuerte que se tradujo en la explosión de cinco super novas imaginarias. uno esperaría que entonces sea solo eso, pero termina dándose cuenta que en realidad todo forma parte de la inapelable lista de cosas que se recuerdan constantemente; la graciosa estática que se impone y opaca las comedias dramáticas más reales, y los amorosos besos en la nuca que me despiertan de dulces siestas. la verdad, yo deseo pocas cosas: aprovechar esos momentos favoritos, dormir contentos y seguir queriéndonos.


* una verdad está clara: lo que es, es cierto – alexander pope. la foto es de paula aparicio

pase

quien camina arrastrando los pies sabe que así se atrasan las despedidas propias y ajenas. todos nos sabemos de memoria esos ‘hasta pronto’ que irremediablemente nos alejan del presente y nos acercan al pasado.  por eso es que, cada vez que podemos, salimos cerca en las fotos; por eso nos abrazamos compulsivamente intentando perpetuar la existencia de todas aquellas personas con las que estrechamos las manos alguna vez.  por eso es que recuerdo el día que estuvo lleno de mí con la noche que estuvo llena de usted y nuevamente escucho cómo se cierran al unísono todas las ventanas de un edificio.  esta vida infinitamente fascinante no cabrá en nuestros bolsillos, pero sí en nuestros corazones.


* hay un interior para la experiencia, lo mismo que un exterior – aldous huxley. foto rowena waack

cero y uno

nos frecuento en lugares, cientos de veces como en sueños de ritalina. cada tanto nos veo en las filas del supermercado, en el semáforo en rojo, en el corcho de una botella de merlot, en ese espacio entre la puerta y mi cama; ahí donde el reloj no es déspota y camina conmigo, pie a pie. indiferente a la simétrica perfección de las horas, busco la manera de desaprender a medir el tiempo. no es que no crea en la ciencia, pero el solo intento de teorizar mis impulsos es absurdo. siempre confío que al anochecer tendremos lo necesario; eso es, el uno al otro.


* además te quiero, y hace tiempo y frío – julio cortázar. la foto es de sara berntsen