cicatrix

hay un proceso de regeneración casi mágico que la divina providencia nos ha otorgado a los seres humanos. podría decirse que actúa parecido a una descarga eléctrica paulatina y es (o no) objeto de cientos de documentos académicos.  ese proceso me obliga a ser paciente y mientras tanto me entretengo con mementos y evocaciones, cada uno con su propia banda sonora y aromas particulares que se quedaron preservados como dentro de un frasco que abro poco a poco intentando no arruinar su envoltura. esto es una metáfora de lo mucho que uno guarda y tanto que deja por fuera, confiado en que podrá recordar y re visitar algún día nada más usando una seña en la piel como guía. como en cualquier sucesión de eventos, hay cosas que uno aprende con el tiempo, unas más importantes que otras; yo he aprendido a no confiar enteramente en mi memoria pero sí en sus besos y en eso que llamamos el aquí y ahora: la señal más amorosa.

lovers1* la alegría, cuanto más se gasta más queda – emerson. la foto es de olivia bee.

intueri

caer en cuenta que cada persona en la calle vive situaciones tan complejas y vívidas como las propias es darle apenas una ojeada a otro episodio delirante de eso que llamamos vida. es imposible seguir la pista de una épica historia que continúa alrededor nuestro, las incontables rutinas y ambiciones, los cientos de personas que abordaron el mismo autobús, la misma página del periódico en decenas de manos distintas, una malnutrida vida social adornada con palabras inventadas.  el momento fortuito donde un sorbo de café es el único detalle que tendremos en común con el rastro borroso de alguien que pensó en lo mismo alguna vez.

arroyo
* vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros – immanuel kant.  la foto es de ana arroyo

everything you say

hay tantas caras que veré en un solo día, y yo soy solo una de ellas.  pongo un pie afuera y todos están como escapando de la lluvia un día de verano sin nubes. . algunas personas van sonriendo, inmersas en la felicidad individual que las une y a la vez las separa de otras.  cuando ocurren encuentros fortuitos donde una cara sonríe y contagia a otra, es como un virus infeccioso que no puedo describir. todos los días somos parte del sueño posible en colectivo, imaginando una realidad donde lo que hacemos y lo que decimos es lo correcto.  los días se mueven a una velocidad increíble, la única manera de detener el tiempo es mirarnos a los ojos, tocarnos las caras y reconocernos en esa felicidad del otro y hacerla nuestra. hay tantas caras que veré en un solo día, y la de él es la que dibuja mi sonrisa.


* i can’t say it – stella stagecoach. la foto es de parker fitzgerald.

i can see clearly now

vida súbita es parecido a caminar bajo la lluvia sin paraguas, las gotas caen pesadas sobre la cabeza causando una pequeña pero disfrutable desorientación. se parece también al cosquilleo que provocan algunos besos en la tele y al sabor que queda en el paladar tras el primer sorbo de café en la mañana. es una sensación intransferible, como un amor progresivo y las caricias que parecen olas.  es poder apretarle la mano cuando me asusto viendo una película. es que sean sus ojos lo primero que ven los míos cuando viene caminando hacia mí abriendose paso entre un montón de gente. es darme cuenta que se cumplió un deseo que yo no recordaba haber pedido.


* debajo de tu piel vive la luna – pablo neruda. la foto es de tamara lichtenstein

cinéma

no puedo evitar aprender de memoria ciertos instantes. todos están cuidadosamente ajustados en secuencia como en un rollo de película que proyecto en mi cabeza durante el día a cualquier hora. aquel cálido abrazo, dos desconocidos riéndonos juntos en la calle, el día que supe que estaba enamorada, la sonrisa matutina, el profundo sueño ininterrumpido, las lágrimas que nadie más conoce. tengo pistas favoritas que regresan según la época, como las siestas juntos después de comer, los colores suaves del atardecer y el sonido de las gotas de lluvia que caen mientras nos abrazamos. si vivir el momento incluye permitirse algunas repeticiones entonces voluntariamente aceptamos nadar en un mar infinito de recuerdos que es únicamente nuestro.


* nadie puede reclamarse cuerdamente a la vida – fernando savatar. la foto es de lissy elle laricchia