hay un proceso de regeneración casi mágico que la divina providencia nos ha otorgado a los seres humanos. podría decirse que actúa parecido a una descarga eléctrica paulatina y es (o no) objeto de cientos de documentos académicos.  ese proceso me obliga a ser paciente y mientras tanto me entretengo con mementos y evocaciones, cada uno con su propia banda sonora y aromas particulares que se quedaron preservados como dentro de un frasco que abro poco a poco intentando no arruinar su envoltura. esto es una metáfora de lo mucho que uno guarda y tanto que deja por fuera, confiado en que podrá recordar y re visitar algún día nada más usando una seña en la piel como guía. como en cualquier sucesión de eventos, hay cosas que uno aprende con el tiempo, unas más importantes que otras; yo he aprendido a no confiar enteramente en mi memoria pero sí en sus besos y en eso que llamamos el aquí y ahora: la señal más amorosa.

lovers1* la alegría, cuanto más se gasta más queda – emerson. la foto es de olivia bee.