caer en cuenta que cada persona en la calle vive situaciones tan complejas y vívidas como las propias es darle apenas una ojeada a otro episodio delirante de eso que llamamos vida. es imposible seguir la pista de una épica historia que continúa alrededor nuestro, las incontables rutinas y ambiciones, los cientos de personas que abordaron el mismo autobús, la misma página del periódico en decenas de manos distintas, una malnutrida vida social adornada con palabras inventadas.  el momento fortuito donde un sorbo de café es el único detalle que tendremos en común con el rastro borroso de alguien que pensó en lo mismo alguna vez.

arroyo
* vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros – immanuel kant.  la foto es de ana arroyo