no puedo evitar aprender de memoria ciertos instantes. todos están cuidadosamente ajustados en secuencia como en un rollo de película que proyecto en mi cabeza durante el día a cualquier hora. aquel cálido abrazo, dos desconocidos riéndonos juntos en la calle, el día que supe que estaba enamorada, la sonrisa matutina, el profundo sueño ininterrumpido, las lágrimas que nadie más conoce. tengo pistas favoritas que regresan según la época, como las siestas juntos después de comer, los colores suaves del atardecer y el sonido de las gotas de lluvia que caen mientras nos abrazamos. si vivir el momento incluye permitirse algunas repeticiones entonces voluntariamente aceptamos nadar en un mar infinito de recuerdos que es únicamente nuestro.


* nadie puede reclamarse cuerdamente a la vida – fernando savatar. la foto es de lissy elle laricchia