con algunos silencios, implotamos en el ruido. en estas aceras no hacen falta parquímetros para horas de sesenta y tres minutos como tampoco alarmas de fuego contra corazonadas incendiarias.  sus miradas furtivas hacia el desorden de mi habitación contrastan con el orden equilibrado de mis absurdos; en la teoría, siempre optaré por la ingravidez sostenida, en la práctica, también. pero ya no sola. si la alegría tiene aroma, entonces vivo en un inmenso jardín.


* para ver una cosa, hay que comprenderla – jorge luis borges. la foto es de benoit paille