tengo una fila de elefantes verdes rodeándome la cabeza, agitando en sus trompas una setena de diminutos claveles. cada vez que respiro entran y salen por mis orejas, me hacen cosquillas en el tímpano con sus colas. no me molestan los elefantes, no me molestan los claveles. es el río transparente que gotea de mi nariz lo que me incomoda; no así a los elefantes, pues les gusta usarlo como tobogán. al abrir mis ojos, los elefantes se quedan quietos como jugando ‘quedó congelado’. les entretiene mi austera paciencia. por eso tengo las manos calientes, porque ahí es donde se acurrucan mientras todos dormimos la siesta.


♣ uno está tan expuesto a la crítica como a la gripe – friedrich durrenmatt. la foto vía neil krug