+ publicado en la revista ping pong

correr en círculos jamás funcionó mejor que cuando intenté memorizar las piedras mal puestas en la calle que no tenía salida. al final, podía hasta saltarlas graciosamente, cual corredor de obstáculos en las olimpíadas. merecía más que una medalla, merecía una invocación multitudinaria de las beatas que, curiosas, me observaban detrás de sus cortinas de flores. glamorosamente, me santifico yo misma; me auto proclamo la virgen de las causas galopantes y de los objetos punzocortantes olvidados en los caños. me elevo como en expulsión, tan alto como mis largas e incansables piernas me permiten saltar.


* quien no es feliz con poco no lo será con mucho – lao tsé. la foto es de dirk rees