cerca de la parada de buses hay unas gradas que funcionan como atajo.
creo que cada día al menos veinte personas ponemos el mismo pie en un escalón diferente. a veces es cuestión de caminar a la velocidad apropiada; de lo contrario, es el mismo escalón pero con un pie distinto y aún así se repite la secuencia que alguien más ya ejecutó. cierro los ojos y pienso en esas personas bajando y subiendo los escalones conmigo. pie derecho, izquierdo, derecho, izquierdo y luego corriendo en estampida para parar en seco, como en una exhalación.
es una causalidad, que nos citemos en el mismo lugar a diario aunque en diferentes momentos y sin vernos jamás las caras.


* el deseo es vida – richard dehmel. la foto es de konstantin planinski