los semáforos donde no circulan carros me hacen cruzar corriendo aunque no lleve prisa. convencida de que si llego a la esquina y no está lloviendo aún, no lloverá hasta que entre a mi casa, esquivo espaldas y piernas. las ventas de electrodomésticos le ganan a los puestos de periódicos; es imposible ignorar los titulares en pantallas grandes de plasma. le pido cigarros imaginarios al chancero de la parada, quien me sugiere comprar el cincuenta y nueve. la gente haciendo fila con el mismo ánimo de un café instantáneo. empieza a llover y me digo que si no llega el bus antes de que sea un aguacero, de nada valdrá haber llegado temprano al trabajo pero olvidando la sombrilla sobre la cama.

llega el bus ergo gané.


* «¡nos engañaron con la primavera!» ~ manu chao