tengo la costumbre adquirida de acumular objetos disfuncionales e imaginarios. en una pared están las imágenes de todas esas heroínas trágicas que soy a lo largo de veinticuatro horas y siete días a la semana. provocativas todas, tristes algunas, otras enojadas y hasta dormidas, fluctúan unas entre otras y llegan hasta el borde de la cama, donde se detienen mientras en impromptu yo elijo la más generosa y liberal. podría ser por él, pero no. él me gusta, con todo y la lluvia de partículas subatómicas que implotan en glamour prosaico. culpo a la puerta que al abrirse se activa como una droga que me estimula patologías tanto adversas como enigmáticas.
* uno siempre recibe lo que viene dando. (la foto es de aquí)
Que tan envidiable mujer…
a veces, sí.
…y es triste acepatarlo pero no vale llorarlo…
saludos
y sin mitomanías
nombre (requerido)
correo electrónico (no lo publicaré, se lo prometo) (requerido)
sitio web (si no tiene, invente)
Que tan envidiable mujer…
a veces, sí.
…y es triste acepatarlo
pero no vale llorarlo…
saludos
y sin mitomanías