nacho y yo somos compañeros
de clase una vez a la semana.

practicamos juntos solfeo,
tocamos juntos en el ensamble.

a veces coordinamos perfectamente
los movimientos ascendentes y descendentes
del arco en nuestros violines.

al principio éramos tímidos, extraños.
pero últimamente nos saludamos
alegres, con movimiento de mano.

le regalo mentas y él me presta su borrador
cuando tenemos dictado de notas.
dibujó un bigote a la imagen de beethoven
en su cuaderno, ¿cómo no voy a reírme con él?

nacho tiene apenas 10 años.
yo ya tenía 17 cuando él nació.

nada supera a los amigos.


* la quinta sinfonía nunca se escuchó más latinizada.