él me siguió mientras
cruzaba san josé
hasta mi parada de buses.

antes de subir al bus lo miré
como diciéndole: ‘un animal frágil
y lindo no debe rondar solo en esta
desamparada y peligrosa avenida’

pude ver en sus ojillos el mismo reproche
más uno; yo malagradecida, no-fan del pastoreo.

y una vez más, la oveja negra
confrontada por la perra sociedad.