leyendo un canto escrito de una sirena,(esta vez no el gracioso cachivache de letrasde otra sirenita) recuerdo el sentimiento dever algo muerto vivir en colores tangibles y vívidos.
como el casi desmayo de mi tía,cuando su hermano, mi tío, al que creíamosperdido, fallecido, en otro mundo;un buen día decidió salir y devolversede la montaña donde había estado viviendopor casi 30 años para tocar el timbre de lacasa donde vivió mi abuelita hasta su despertar.
él con barba, arrugas y la sonrisa de mi abuelo.ellas (mis tías y mi mamá) con la mirada mojada e incrédula.
esto es lo que me hace pensar que la muerte y elolvido son puro cuento chino, porque la gente y otras cosassolo se esconden un tiempo.
igual que esa media que ‘perdimos’ en la secadora de ropa.
* en esta página alguien encontró algo que alguien más perdió.
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usted está viendo la nube número nueve archivada para Marzo, 2006.