para restar el tiempo que sobra

y multiplicar la paciencia que falta.

luego dividir el resultado entre dos,

para elevarlo a la máxima potencia.

necesidad inspirada en común denominador,

y eso que nunca me agradó la matemática.



.

* y Pitágoras descansa tranquilo en su tumba mientras busco

un ábaco porque no me alcanzan los dedos para contar.