estamos jugando amigo secreto aquí en la oficina.

una compañera escribió nuestros nombres en

papelitos, los metió en una cajita y pasó cubículo

por cubículo para que cada uno sacara el papelito

con el nombre de nuestro ‘amigo’ a darle regalos

de aquí a la segunda semana de diciembre.

es un juego justo, me parece. porque uno no

sabe quién le va a tocar hasta que saca el papel.



y no se sabe quién lo sacó a uno hasta el final del juego.



juegos como este son pequeñas imitaciones a ese gran

juego del destino llamado Vida.