cuando algo sale mal y se da una primera muy mala impresión, decimos hola y adiós de una vez.



no es tanto la vergüenza de tener que salir como huyendo de una situación, sino de no poder seguirla, de no poder realizarla.



pero talvéz es mejor dar una mala primera impresión, que dejar que pase el tiempo y terminar arruinando algo que parecía ser muy bueno. pero otra gran verdad es, que quien no arriesga, no gana.



Y todos vivimos de impresiones, buenas o malas. Las necesitamos al fin y al cabo.