Yo quiero ser de color azul.

Desde la punta de mis pies hasta la cabeza.


Pero no quiero el cabello azul, lo quiero blanco.. blanca toda mi cabellera!.

Así cuando me tocara baño, y el agua caliente caiga de la ducha sobre mí bajando el blanco de mi cabeza al azul que sigue en mi cara, no me importaría que se destiña mi piel azul.

Mejor así.


Porque puedo hacer juego con el celeste que me sirve de techo en las mañanas soleadas de Octubre.

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